sábado, 5 de marzo de 2011

Las teorías de Alfred Schutz



Intersubjetividad. En términos generales, la sociología fenomenológica de
Schutz se centra en la intersubjetividad. El estudio de la intersubjetividad busca
respuesta a preguntas como las siguientes: ¿Cómo conocemos otras mentes?,
¿cómo conocemos otros self", ¿cómo se produce la reciprocidad de perspectivas?
¿cómo se produce la comprensión y la comunicación recíproca?


El mundo intersubjetiva no es un mundo privado; es común a todos. Existe
«porque vivimos en él como hombres entre otros hombres, con quienes nos
vinculan influencias y labores comunes, 'comprendiendo a los demás y siendo
comprendidos por ellos» (Schutz, 1973: 10). La intersubjetividad existe en el
«presente vivido» en el que nos hablamos y nos escuchamos unos a otros. Compartimos
el mismo tiempo y espacio con otros. «Esta simultaneidad es la esencia de
la intersubjetividad, significa que capto la subjetividad del alter ego al mismo
tiempo que vivo en mipropío flujo de conciencia ... Y esta captación en simultaneidad
del otro, así como su captación recíproca de mí, hacen posible nuestro
ser conjunto en el mundo» (Natanson, 1973: xxxii-xxxiii; cursivas añadidas).


La frase de la cita anterior que está en cursiva nos proporciona la esencia
del pensamiento de Schutz sobre la intersubjetividad. A Schutz no le interesaba
la interacción flsica de las personas, sino el modo en que se comprenden recíprocamente
sus conciencias, la manera en que se relacionan intersubjetivamente
unas con otras.
Así, mientras Husserl identificaba el ego trascendental como su preocupa.
ción central, Schutz dio un giro exterior a la fenomenología para analizar el
mundo intersubjetiva, el mundo social. (Si bien es esta una importante diferencia,
no debemos perder de vista el hecho de que ambos pensadores se centraron
en la intersubjetividad, Husserl dentro del reíno de la conciencia y Schutz en el
mundo social.)


Tipificaciones y Recetas.



Las personas desarrollan y usan tipificaciones (constructos
de primer orden) en el mundo social. En cualquier situación que se da en
el mundo de la vida cotidiana, una acción viene determinada «por un tipo constituido
en experiencias anteriores» (Schutz y Luckmann, 1973: 229). Las tipificaciones
ignoran los rasgos individuales y particulares y se centran sólo en
características genéricas y homogéneas.
Mientras tipificamos rutinariamente a los demás, las personas también se
auto-tipifican: «Hasta cierto punto, el hombre tipifica su propia situación dentro
del mundo social y las diversas relaciones que tiene con sus semejantes y con
los objetos culturales» (Schutz, 1976: 233).


La tipificación adopta muchas formas. Cuando llamamos a algo por su nombre
(por ejemplo, hombre, perro), estamos tipificando. En términos generales, siempre
que hacemos uso del lenguaje, estamos tipificando; de hecho, Schutz llama al
lenguaje «el medio tipiñcador par excetlencew (1973: 75). Al lenguaje se le
puede considerar una «mina» de tipologías de la que nos servimos para dar
sentido al mundo social.
La relación entre las tipificaciones y el lenguaje evidencia que las tipificaciones
existen en la sociedad, y que las personas adquieren y almacenan tipificaciones
a través del proceso de la socialización y, de hecho, durante toda su
vida. Las tipologías que usamos se derivan de la sociedad y son socialmente
aprobadas. Han superado la prueba del tiempo y han llegado a institucionalizarse
como herramientas tradicionales y habituales para la vida social. Si bien el
individuo puede crear algunas tipificaciones, la mayoría de ellas son preconstituidas
y derivadas de la sociedad.


En algunas ocasiones, Schutz habla de recetas cuando analiza las tipificaciones,
y con frecuencia utiliza ambos térmínos como sinónimos. Las recetas, como
las tipificaciones, «sirven de técnicas para comprender o, por lo menos, controlar
aspectos de ... la experiencia» (Natanson, 1973a: xxix). Las recetas, sín embargo,
tienden a tener relación con las situaciones, mientras las tipificaciones se refieren
más bien a las personas. Las personas utilizan las recetas para controlar el
millar de situaciones en las que se encuentran todos los días. Así, cuando alguien
nos saluda con la receta «¿qué tal estás?» respondemos con la receta «bien, ¿y
tú?» y recurriendo a la analogía del arte culinario, Schutz señala que nos servimos
de «un conocimiento de libro de recetas culinarias... para tratar las cuestiones
rutinarias de la vida cotidiana... La mayoría de nuestras actividades diarias,
desde levantamos hasta ir a dormir, son de este tipo. Se realizan de acuerdo con
recetas que se reducen a hábitos culturales de trivialidades que no se cuestionan
» (1976a: 73-74). Incluso cuando nos encontramos en situaciones problemáticas
o inusuales, lo primero que hacemos es recurrir a nuestras recetas. Sólo
cuando vemos con claridad que no sirven, las abandonamos e intentamos crear,
desarrollar mentalmente, nuevas fórmulas para manejar las situaciones.
Schutz y Luckmann (1973: 231) subrayan las condiciones bajo las cuales
las situaciones se hacen problemáticas y las personas se ven en la necesidad de
crear nuevas fórmulas para manejarlas (nuevas recetas y tipiflcacionesp-Si no
disponen de una receta válida para manejar una situación nueva, o si una receta
no les permite manejar la situación que supuestamente deben controlar, las persanas
se ven en la necesidad de crear una nueva. Dicho de otro modo, cuando el
acervo de conocimiento actualmente disponible no es suficiente, la persona debe
crear e incorporar a él nuevas recetas (o tipificaciones).
Debido a la existencia recurrente de situaciones problemáticas, las personas
no pueden confiar plenamente en las recetas y tipificaciones. Deben ser suficientemente
capaces de adaptarse a circunstancias imprevistas. Las personas
necesitan tener una «inteligencia práctica» para manejar las situaciones imprevistas,
deben tener en mente líneas alternativas de acción y crear nuevas fórmulas
para manejar las situaciones.

El mundo de la vida. El mundo de la vida (o Lebenswelt)



Es la denominación
(derivada de Husserl) que dio Schutz al mundo en el que la intersubjetividad y
la utilización de tipificaciones y recetas tienen lugar. Schutz utiliza muchos
términos para comunicar lo que quiere decir con este término. entre ellos el
«mundo del sentido común», el «mundo de la vida diaria», «el mundo del trabajo
cotidiano», la «realidad mundana», «la realidad eminente de la vida del sentido
común», etc. (Natanson, 1973: xxv). Es en este mundo donde las personas
actúan con la «actitud natural»; es decir. donde las personas dan por sentado
que este mundo existe y no dudan de su realidad hasta que surgen situaciones
problemáticas.


Schutz define seis características básicas del mundo de la vida. Primera. se
caracteriza por una tensión especial de la conciencia. que Schutz denomina
«estado de alerta» (1973: 213), en el que el actor presta «plena atención a la
vida y sus requisitos». Por el contrario, en el mundo de los sueños, por ejemplo,
el actor no está despierto. Segundo, el actor no duda de la existencia de este
mundo. De nuevo a diferencia del actor, en el mundo de la ciencia social el
científico duda del mundo de la vida, y es esa duda lo que le permite analizarlo
cientlficamente. Tercera, es en el mundo de la vida donde las personas trabajan;
es decir, emprenden una «acción en el mundo externo basada en un proyecto y
caracterizada por la intención de producir mediante el movimiento corporal el
estado de cosas proyectado» (Schurz, 1973: 212).


Cuarta, hay una forma específica de experimentar el propio selfpor la que
el self trabajador se vive como un self pleno. Quinta, el mundo de la vida se
caracteriza por una forma específica de socialidad que implica el «mundo intersubjetivo
común de la comunicación y la acción social» (Schutz, 1973: 230).
Finalmente, en el mundo de la vida existe una perspectiva específica del tiempo
que implica la intersección del flujo del tiempo personal y del flujo temporal de
la sociedad. Por el contrario, en el mundo de los sueños o de las fantasías el paso
del tiempo de una persona está desligado del paso del tiempo en la sociedad. Es
decir, podemos fantasear, por ejemplo, sobre la vida en la Edad Media mientras
vivimos en el siglo xx.
Si bien Schutz suele escribir como si existiera un único mundo de la vida, en
realidad cada uno de nosotros tiene su propio mundo de la vida, aunque existan
numerosos elementos comunes en todos ellos. Así, otros pertenecen a nuestro
mundo de la vida y nosotros pertenecemos a los mundos de la vida de muchos
otros.
El mundo de la vida es un mundo intersubjetiva, pero un mundo que existía
mucho antes de nuestro nacimiento; nuestros predecesores lo crearon. Nos es
dado (particularmente las tipificaciones y recetas, pero también las instituciones
sociales, etc.) para experimentarlo e interpretarlo. Por eso, cuando experimentamos
el mundo de la vida estamos experimentando un mundo inexorable
que constriñe nuestros actos.



Componentes privados del conocimiento, Schutz también era consciente de
que todos los elementos del reino cultural varían de unos individuos a otros a
está «biogréflcamcntc articulado»:
Eso significa que yo «conozco» más o menos adecuadamente lo que constituye el
«resultado" de situaciones anteriores. Es más, yo «sé), que mi situación es en ese
sentido absolutamente «única». En efecto. el acervo de conocimiento, a través del
cual yo determino la situación presente, tiene una articulación biográfica "única".
Esta hace referencia no sólo al contenido. al (significado>, de todas las experiencias
anteriores depositadas en las situaciones. También hace referencia a la intcnsidad
.... la duración, y la secuencia de estas experiencias. Esta circunstancia es de
singular importancia, puesto que realmente constituye el acervo individual de conocimicnto.

Asl. de acuerdo con Schutz , el acervo de conocimiento tiene invariablemente
un componente privado. Sin embargo, este componente único y privado
del acervo de conocimiento no sólo es una creación del actor: «Debe subrayarse
... que la secuencia, la profundidad y proximidad de la experiencia, e incluso
la duración de las experiencias y la adquisición de conocimiento. son
socialmente objetivadas y vienen socialmente determinadas. En otras palabras.
existen categorías sociales de articulación biográfica» (Schutz y Luckmann,
1973: 113).
los acervos privados de conocimiento, debido a que tienen su fuente en las
biografías individuales. no forman parte del mundo de la vida. Como son biográficos
por naturaleza. Schutz no creia que los componentes privados y únicos
de conocimiento fueran susceptibles de estudio científico. No obstante, son para
Schutz componentes importantes de la vida cotidiana de los actores reales.

Reinos de la realidad social. Schutz identificó cuatro reinos diferentes de la
realidad social. Cada uno constituye una abstracción del mundo social y se distingue
por su grado de inmediatez (el grado en el que las situaciones están al
alcance del actor) y dctcnninabilidad (el grado en el que el actor puede controlar
esas situaciones). Los cuatro reinos son elunHl'e/r -el reino de la realidad
social directamente cxperimemada-.. el mitwelt -el reino de la realidad social
indirectamente experimentada , elfi¡/gcwelt---el reino de los sucesores-r-, y
ell'u/'wclt -cl reino de los predecesores. Para Schutz, los reinos de los sucesores
y los predecesores (/olgewelr y vorwettv tienen un interés periférico, Sin
embargo, los analizaremos brevemente porque el contraste entre ellos nos ayuda
a clarificar ciertas características de los que realmente le interesan a Schutz:
ell/mw"'t y el mttwett.
Fotgewett J' Vorwelt, El futuro Y-iJlgewell) constituye una categoria puramente
residual en la obra de Schutz ta diferencia de 10que sucede en la obra de
Marx. en la que juega un papel central en su dialéctica). Es un mundo totalmente
libre y completamente indeterminado. El científico social puede anticipar el
futuro sólo de una manera harto general y no le resulta posible describirlo en
detalle. No es prudente confiar en los tipos y modelos ideales de futuro contruidos
por el científico social. Así, la ciencia fenomenológica de Schutz tiene poco
que ofrecer al cienttñco convencional que intenta iluminar o predecir el futuro 2.
El pasado (vorweltí. en cambio, es más susceptible de análisis por el cicntiñco
social. La acción de los que vivieron en el pasado está totalmente definida:
no existe elemento alguno de libertad porque las causas de sus acciones. las
acciones mismas, y sus resultados. ya han ocurrido. A pesar de esta definición,
el estudio de los predecesores presenta dificultades para una sociología subjetiva.
Es dificil interpretar las acciones de las personas que vivieron en un tiempo
pasado porque usamos categorías contemporáneas de pensamiento para analizar
la historia pasada, en lugar de las categorías que prevalecieron en ese ticmpo.
La interpretación de los contemporáneos es probablemente más correcta
porque los sociólogos comparten categorías de interpretación con aquellos cuyas
acciones estudian. Así, aunque una sociología subjetiva del pasado es posible,
la probabilidad de interpretar erróneamente ese pasado es alta.
La cuestión más importante aquí es que la meta de Schutz era desarrollar
una sociología basada en las interpretaciones del mundo social que hacen los
aclares que son estudiados. Es dificil conocer las interpretaciones 'de los predecesores,
e imposible anticipar y comprender las de los sucesores. Sin embargo,
es posible entender a los contemporáneos tmitwelt¡ y las interpretaciones de
aquellos con los que estamos en estrecho contacto cara-a-cara (umwe1t).
Umwett y retactones-nosotros. Las relaciones-nosotros se definen por un
gra,do relativamente alto de intimidad, que viene determinado por la medida en
la que los aclares están familiarizados con las biografías personales dc otros. La
relación-nosotros pura es una relación cara-a-cara «en la que los copartícipes
son mutuamente conscientes de ellos mismos y participan solidariamente en las
vidas dc cada uno durante algún tiempo, por corto que sea» (Schutz, 1932/1967:
164). La relación-nosotros implica la conciencia de los participantes a la vez
que los modelos de acción e interacción que caracterizan la interacción cara-acara.
La relación-nosotros se caracteriza por una «orientación hacia el tú: que
«es la forma universal en el que el otro es cxpcrímentado "en persona"» (Schutz
y Luckmann, 1973: 62). En otras palabras. las relaciones-nosotros son sumamente
personales e inmediatas.



La inmediatez dc la interacción tiene dos implicaciones para las relaciones
sociales. Primera, en una relación-nosotros, a diferencia de lo que sucede cn
un» icfación-eltos. existen muchos indicadores de la experiencia subjetiva de
otros. La inmediatez permite a cada actor penetrar en la conciencia del otro.
Segunda, cuando entablamos cualquier relación social. un individuo tiene sólo
un conocimiento típico del otro. Sin embargo, en un proceso continuado de
interacción cara-a-cara. las tipificaciones del otro son comprobadas. revisadas.
reformuladas y modificadas. Es decir, la interacción con otros modifica necesariamente
las tipo logias.

Mifwelt y relaciones-El/os. El mitwelt es ese aspecto del mundo social en
el que las personas tratan sólo con personas tipo o con grandes estructuras sociales,
en lugar de relacionarse con actores reales. Las personas se ajustan a
estos tipos y estructuras, pero en este mundo de «contemporáneos» esas personas
no son experimentadas directamente. Como los actores tratan con tipos en
lugar de con personas reales, su conocimiento de las personas no está sujeto a la
constante revisión que requiere la interacción cara a cara. Este conocimiento
relativamente constante de tipos generales de experiencia subjetiva puede estudiarse
científicamente y arrojar as! luz sobre los procesos generales, por medio
de los cuales las personas se relacionan con el mundo social. Analizaremos más
adelante algunos ejemplos específicos del mitwelt,
Mientras en el umwelt las personas coexisten en el mismo tiempo y espacio,
en el mitwelt las distancias espaciales hacen imposible la interacción cara a
cara. Si la situación espacial cambia y las personas se acercan unas a otras,
entonces se hace posible la interacción cara a cara, pero si eso ocurre, hemos
regresado al umwelt. Las personas que una vez estuvieron en mi umwelt, pueden
alejarse de mi y, en última instancia, debido a la distancia espacial, convertirse
en parte del mitwelt. Por tanto, existe una transición gradual desde el umwelt
al mitwelt a medida que las personas se alejan unas de otras

Blumer sobre los métodos



Blumer sentía un gran respeto por las dificultades que plantea el estudio de la
acción y la interacción en el mundo rea!. A menudo hablaba del «carácter obstinado
» del mundo rea!. Los sociólogos deben esforzarse constantemente por
desarrollar modelos para su estudio. Deben desarrollar y comprobar en el mundo
real modelos científicos, que sólo se demuestran útiles si nos ayudan a como
prender ese mundo (D. Wellman, 1988).


Blumer criticó duramente lo que él consideraba la tendencia hacia el cientifismo
ciego en sociología (Shibutani, 1988). No rechazaba el uso de métodos
cuantitativos, pero los creía menos útiles que la mayoría de los sociólogos convencionales.
Eran muchos los métodos que se habían demostrado útiles para la
comprensión del mundo real (Maines, 1989b). Asimismo, Blumer (1956/1969)
criticaba la tendencia a reducir la complejidad del mundo social a variables
científicas. La correlación simplista de variables tendía a ignorar el proceso
interpretativo, cuestión central para la comprensión de la vida socia!. Blurner se
oponía al esquema teórico abstracto por razones semejantes: «se requiere en
primer lugar una interpretación que ordene el mundo tal y como es, no un análisis
de los hechos empíricos con la intención de comprobar si la teoría se ajusta
a ellos» (1954/1969: 141).


Blumer también criticaba muchos conceptos sociológicos que prescribían
10 que los sociólogos deben estudiar en el mundo rea!. Estos conceptos violentan
enormemente la realidad de ese mundo. En lugar de los conceptos tradicionales,
Blumer recomendaba el uso de «conceptos sensibilizadores» (1954/1969:
148) que simplemente sugieren el objeto de estudio y dónde buscarlo, y violentan
en menor grado el mundo rea!. Finalmente, Blumer aconsejaba el uso de la
introspección simpática para estudiar la vida social. En otras palabras, cuando
los interaccionistas simbólicos investigan, deben ponerse en el lugar de! actor
que están estudiando para comprender la situación desde su punto de vista. Esta
postura lleva a la preferencia de los métodos «suaves» frente a los «duros» en el
interaccionismo simbólico. Sin embargo, Blumer no creía que tal preferencia
fuera un reflejo de la inmadurez científica de la sociología; antes bíen, indicaba
la particularidad de su objeto de estudio

Blumer no fue el único interaccionista simbólico que se preocupó por estas
cuestiones metodológicas. Podemos apreciar en su justa medida uno de los cismas
que se produjeron en el interaccionismo simbólico si analizamos las diferencias
metodológicas entre Blumer, principal representante de la Escuela de
Chicago, y Manford Kuhn, principal representante de la Escuela de lowa de
interaccionismo simbólico (Couch, Saxton, y Katovich, 1986a, 1986b).

Blumer frente a Kuhn sobre los métodos. Las diferencias fundamentales entre
Blumer y Kuhn son metodológicas (Meltzer, Petras, y Reynolds, 1975). Como
ya hemos visto, Blumer defendía una metodología distintiva para el estudio de
la conducta humana, una metodología que no admitía generalizaciones. Manford
Kuhn (1964), en cambio, acentuaba la unidad del método científico; todos los
campos científicos, incluida la sociología, debían tender hacia la generalización
y la formulación de leyes. Aunque Blumer y Kuhn coincidían al menos en uno
de los objetos de estudio más importantes del interaccionismo simbólico -~<qué
sucede "dentro de las cabezas" de los humanos» (Meltzer, Petras, y Reynolds,
1975: 57)- disentían en lo referente al modo en que debía estudiarse.


Blumer aconsejaba el uso de la introspección simpática para entrar en el
mundo del actor y verlo tal como es. Los sociólogos deben usar su intuición
para adoptar el punto de vista de los actores que están estudiando, y llegar
incluso a usar las mismas categorías que ellos utilizan. A Kuhn le interesaba
este mismo fenómeno empírico, pero recomendaba a los sociólogos que rechazaran
las técnicas acienttñcas y recurrieran a índices abiertamente conductuales
de lo que sucede en la mente de los actores. Por ejemplo, las respuestas de
los entrevistados a una serie de preguntas deben constituir datos con los que ha
de trabajar el interaccionista simbólico, no la intuición «acientffica» y «no fiable
» del sociólogo.
Además, Blumer aceptaba conceptos sensibilizadores menos formales y rechazaba
el uso de conceptos operacionales más cientificos para definir el mundo
real. Kuhn prefería los métodos científicos tradicionales consistentes en usar
variables investigables y definiciones operacionales. Por ejemplo, Kuhn operacionalizó
el concepto de self un concepto sumamente vago en el interaccionismo
simbólico tradicional, como respuesta a la pregunta «¿Quién soy'h). Las
respuestas que daban las personas a esta pregunta podían constituir manifestaciones
empiricas del self. También criticaba Blumer las variables sociológicas
utilizadas como herramientas mecanicistas, pero Kuhn las aceptaba y usaba.
Mientras Blumer percibía la existencia de importantes elementos de imprevisibilidad
en la acción humana, Kuhn sostenía que la acción estaba socialmente
determinada, por lo que podía estudiarse científicamente la búsqueda de las
causas antecedentes de la acción. Finalmente, mientras Blumer tendía a pensar
en términos de procesos continuados, Kuhn solía hacerlo en términos más estáticos,
más susceptibles también de estudio científico.
La interpretación de Blumer de las ideas de Mead. El debate entre los defensores
de Blumer y los de Kuhn aún continúa vigente, pero la orientación de
Blumer sigue ocupando una posición predominante cn el interaccionismo simbólico.


Sin embargo, recientemente se ha formulado la pregunta de si Blumer
fue tan fiel a sus raíces meadianas como proclamaba (Lewis y Smith, 1980;
Warshay y Warshay, 1986) 15. Clark McPhail y Cynthia Rexroat (1979) identi-
ficaron marcadas diferencias entre las orientaciones metodológicas de Mead y
de Blumer. En virtud de la influencia del conductismo. Mead estaba más orientado
hacia la ciencia «dura» que Blumer y, en realidad, tal vez se aproximara
más a la visión de Kuhn que a la de Blumer. McPhail y Rexroat señalaron
acerca de sus diferencias: «El acento de Mead sobre la observación sistemática
y la investigación experimental difiere considerablemente de la merodologia
naturalista de Blumer... La investigación naturalista ni complementa ni amplia
la perspectiva metodológica de Mead, y el marco teórico de Blumer no es
apropiado para la investigación y el desarrollo de las ideas teóricas de Mead»
(1979: 449).

Blumer (1980) respondió acaloradamente a las acusaciones de McPhail y
Rexroat. Afirmó que «interpretaban muy erróneamente» sus ideas sobre la realidad
social y el estudio naturalista, así como las ideas de Mead sobre la conducta
social y el método cientlfico. McPhail y Rexroat (1980) replicaron que la
respuesta de Blumer no especificaba criterio alguno para afínnar que ellos le
interpretaban erróneamente, ni aportaba pruebas sistemáticas para defender su
postura. Acusaron a Blumer de no citar los pasajes relevantes de la obra de
Mead en su contraargumento. McPhail y Rexroat afirmaron que en muchos
casos Blumer «sólo afirma que su interpretación de Mead es la correcta» (1980:
420). Al final, vemos a Blumcr proclamando que su interpretación de Mead es
la correcta y a McPhail y Rexroat negándolo. Aunque este debate tiene interés
todavía, el hecho histórico es que fue la interpretación de Blumer de la posición
de Mead, no la posición metodológica del propio Mead, la que se erigió como
predominante en el interaccionismo simbólico.
La cuestión clave del debate entre Blumer y McPhail y Rexroat es la cuestión
científica de lo «duro» frente a lo «blando». Para Blumer, la intención de
McPhail y Rexroat era promover una imagen de ciencia «dura» de la teoría
meadiana:



Puedo discernir lo que realmente tienen en mente McPhail y Rexroat en su identificación
de las diferencias metodológicas y ontológicas entre Mead y yo. Su intención
fundamental es justificar y promover un método específico de investigación
científica basado en experimentos controlados. Sin embargo, se. proclaman seguidores
de George Herbert Mcad y por tanto se ven en la obligación de interpretarlo
de una manera que apuntale su propia orientación metodológica. Y lo intentan
hacer de dos maneras. En primer lugar, interpretan el pensamiento de Mead sobre
el «método científico» de manera que apoye su propia preferencia metodológica.
En segundo lugar, se esfuerzan por describir el «conducnsmo social» de Mead de
modo que su descripción se ajuste a su compromiso experimental o cuasi experimental.
{Blurner, 1980: 414-415)
En su respuesta a Blumer, McPhail y Rexroat afirmaron que Mead era partidario
de ambos métodos, el experimental y el no experimental. Fuera o no esto
cierto, la cuestión es que McPhail y Rexroat eran más partidarios que Blumer de
una ciencia «dura», de un enfoque experimental sobre el interaccionismo simbólico.
La cuestión es si las formas complejas de conducta social son susceptibles
de análisis experimental. Mientras Blumer creía que no lo eran, McPhail y
Rexroat pensaban que sí. He aquí, al menos parcialmente, una versión más reciente
del debate entre Blumer y Kuhn.

CRITICAS


La primera crítica es que la corriente principal del interaccionismo simbólica
ha rechazado demasiado impetuosamente las técnicas científicas convencionales.
Eugene Weinstein y Judith Tanur lo expresaron de manera muy adecuada:
«Que los contenidos de la conciencia sean cualitativos no implica que su
expresión externa no pueda ser codificada, clasificada e, incluso, explicada»
(1976: 105). La ciencia y el subjetivismo no se excluyen mutuamente.


En segundo lugar, Manford Kuhn (1964), William Kolb (1944), Bemard
Meltzcr. James Petras, Larry Reynolds ( 1975) Ymuchos otros han criticado la
vaguedad de conceptos esenciales de Mead tales como la mente, el self el yo y
el mí. En términos generales, Kuhn (1964) habló de la existencia de ambigüedad
y contradicciones en la teoría de Mead. Además de la teoría meadiana.
estos autores han criticado otros muchos conceptos básicos del interaccionismo
simbólico calificándolos de confusos e imprecisos y. por tanto, incapaces de
proporcionar firmes pilares a la teoría y la investigación. Resulta dificultoso, si
no imposible, operacional izar esos conceptos debido a su imprecisión; el resultado
es la imposibilidad de generar proposiciones verificables (Stryker. 1980).



La tercera crítica al interaccionismo simbólico es que ignora o asigna escasa
importancia a las grandes estructuras. Algo más sorprendente es la cuarta
crítica: que el interaccionismo simbólico no es suficientemente microscópico,
que ignora la importancia de factores tales como lo inconsciente y las emociones
(Meltzer, Petras, y Reynolds, 1975; Stryker. 1980). Elinteraccionismo simbólico
ha sido criticado también por ignorar factores psicológicos tales como
las necesidades. los motivos, las intenciones y las aspiraciones. En su esfuerzo
por negar la existencia de fuerzas inamovibles que impulsan la acción del actor,
los interaccionistas simbólicos se han concentrado en los significados, los símbolos,
la acción y la interacción. Ignoran factores psicológicos que podrían impulsar
al actor, y esta actitud corre en paralelo con su ignorancia de las grandes
constricciones societales sobre el actor. Por ambas razones, los interacclonistas
simbólicos han sido acusados de hacer de la vida cotidiana un «fetiche» (Meltzer,
Petras, y Reynolds, 1975: 85). Esto, a su vez, les conduce a acentuar en
demasía la situación inmediata y a sentir una «preocupación obsesiva por lo
pasajero, lo episódico y lo fugaz» (Meltzer, Petras, y Reynolds, 1975: 85).



De todas las criticas que ha recibido esta perspectiva. la más importante es
por su tendencia a ignorar o a asignar poca importancia a las grandes estructuras
sociales. Esta crítica ha adoptado diferentes formas. Por ejemplo. Weinstein
y Tanur afirmaron que el interaccionismo simbólico ignora la interconexión de
los resultados: «La preocupación de la sociología qua sociología son los resultados
agregados que forman los vínculos entre episodios de la interacción ... El
concepto de estructura social es necesario para analizar la increíble densidad y
complejidad de las relaciones que interconectan los episodios de interacción»
(1976: 106). Sheldon Stryker afirmó que el microenfoque del interacciomsmo
simbólico «minimiza o niega los hechos de la estructura social y la influencia
de los aspectos macroorganizativos de la sociedad sobre la conducta» (1980:
146). Meltzer, Petras, y Reynolds llegaron a identificar esta debilidad en el
nivel estructural como uno de los principales problemas del interaccionismo
simbólico:
De todas las supuestas dificultades del paradigmadel interaccionismo simbólico,
dos se destacan como las más importantes: (1) escasa atención a las emociones
humanas. y (2) despreocupación por la estructura social. En efecto, la primera de
ellas implica que el interaecionismo simbólico no es suficientemente psicológico,
y la segunda sugieraque la interacción simbólica no es suficientemente sociológica.